septiembre 02, 2009

¿Era? (II)

Pero dejé de quejarme. Me levanté de la banca del parque donde Doña Angelita le da de comer a las palomas. Ahora ni siquiera ella, que no tiene mas compañia que las tortolas del parque, a las que cuida celosamente y las reconoce a todas por un nombre, me recuerda. Desde hace tiempo, soy como un ente que se balancea en un limbo que raya entre la ficcion y la realidad, de una manera que no recuerdo si era yo la misma que se atrevia a lucir sus piernas bajo una falda corta, en una tarde calurosa de Domingo.

¿Era? Ya no lo se. Talvez mis piernas sigan siendo las mismas, tersas, largas y torneadas, pero no conservo la frescura con la que solia salir, pasear por la alameda y sentirme una flor mas en cualquiera de esos jardines. Con todo y la gota de rocio en mi sonrisa, en mis ojos. Pero no más: Claramente soy yo, pero ahora, dudo estar aqui. Dudo que esten mis ojos, mis labios sin sonrisa, mis piernas morenas y bien torneadas y mi sensibilidad de antes, mi candor, mi frescura, mi espiritualidad y mi seguridad... Mi vida.

Se fueron tras El, la persona que mas amo en el mundo. "Huye conmigo", me dijo, y me acobardé. Lo deje esperando justo en la misma banca de la alameda, entre la lluvia y la calle, en esa noche lluviosa. Al día siguiente intenté localizarlo por todos los medios. Ya no estaba.

Desde ese día, no soy mas una mujer real. Entendí por la mala que para ser una persona real, hay que arriesgarse a tomar un poco de realidad alguna vez... y tambien que las oportunidades no vuelven.